718 Rufino Petit Hotel 4*
Servicios principales
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Wi-Fi gratis
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Servicios 24 horas
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Actividades
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Agradable para niños
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Acceso para sillas de ruedas
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Aire acondicionado
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No se permiten mascotas
Ubicación
Los huéspedes del 718 Rufino Petit Hotel Mendoza pueden llegar fácilmente al University of Mendoza, ubicado a tan solo 5 minutos a pie. Hay Wi-Fi en las habitaciones en este hotel cómodo de 4 estrellas.
La Plaza Independencia se ubica a 1 km, y atracciones culturales como el Museo de Ciencias Naturales y Antropológicas Juan Cornelio Moyano se hallan a 1,1 km del hotel. Cerca del hotel 718 Rufino Petit, los viajeros de negocios encontrarán el Centro de Congresos y Exposiciones Emilio Civit. Además, este lugar se ubica a 25 minutos a pie del Parque Cívico, y la estación de tren Terminal de omnibus de Mendoza se encuentra a 2 km. El hotel, ubicado a tan solo 500 metros del Parque Gral. San Martín, también se ubica a pocas cuadras de la estación de tren urbano Belgrano.
Las habitaciones climatizadas del 718 Rufino Petit Hotel ofrecen una tv de pantalla plana con canales vía satélite, además de aire acondicionado. El baño está equipado con bidé, un inodoro separado y ducha. Los baños privados cuentan con un bidé, un inodoro separado y una ducha, además de comodidades como un secador de pelo y toallas de baño.
Los huéspedes son bienvenidos a un bar 24 horas en el establecimiento. El hotel 718 Rufino Petit Mendoza se encuentra a 5 minutos a pie del restaurante Amores Perros y ofrece platos de la cocina sudamericana.
Reseña de un crítico de hotel
Recientemente pasé el Año Nuevo en el encantador 718 Rufino Petit Hotel y fue una experiencia maravillosa. Desde el momento en que llegamos, el personal nos recibió con una amabilidad excepcional, haciendo que nos sintiéramos como en casa. Su ubicación es simplemente perfecta, a un paso de los mejores lugares para disfrutar de la gastronomía local y, aun así, en un entorno tranquilo rodeado de naturaleza, lo que es un verdadero lujo. La habitación era un sueño: cómoda y luminosa, con un balcón que nos regaló vistas a la copa de los árboles, además de una ducha que fue como un spa personal. Cada mañana disfrutábamos de un delicioso desayuno buffet en un espacio iluminado por grandes ventanales, acompañado del sonido de los pájaros que se posaban en las ramas. Además, el hotel cuenta con un hermoso lago cercano, donde pudimos relajarnos y disfrutar de la tranquilidad del agua, algo que no solo refresca, sino que también es un símbolo significativo en esta región semiárida. Sin duda, es un lugar que recomendaría a cualquiera que busque no solo un buen descanso, sino también una inmersión gastronómica y cultural en Mendoza. ¡Volveré sin dudarlo!