718 Rufino Petit Hotel
Servicios principales
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Wi-Fi gratis
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Servicios 24 horas
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Actividades
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Agradable para niños
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Acceso para sillas de ruedas
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Aire acondicionado
Ubicación
El 718 Rufino Petit Hotel Mendoza está situado a 500 metros de la vida nocturna del centro y cuenta con coches para comodidad de los huéspedes. El hotel es un buen punto de partida para explorar Mendoza, incluido el Parque Gral. San Martín, que está a tan solo 500 metros.
Este hotel está situado en el centro de Mendoza, a 10 minutos en coche de la Plaza San Martín y a una distancia de 4 km de la Plaza Godoy Cruz. El hotel 718 Rufino Petit ofrece proximidad a lugares tan familiares como el Sun Plaza Mendoza ( 1 km) y el Acuario Municipal de Mendoza ( 2 km). La propiedad está a un par de minutos en coche de la Plaza Independencia y de otras atracciones principales de Mendoza. El 718 Rufino Petit Hotel está a una distancia de 950 metros del tren urbano Belgrano y a tan solo 10 minutos a pie de la parada de autobús Parada 533.
Las habitaciones de 718 Rufino Petit son para alérgicos y cuentan con TV de pantalla plana con canales vía satélite, así como con minibar y servicio de tetera/cafetera. Los baños disponen de bidé, un inodoro separado y ducha, además de secador de pelo y toallas. Este hotel tiene vistas a la ciudad.
Ofrece un desayuno buffet bajo solicitud. El restaurante El Patio De Jesus Maria sirve varios tipos de platos latinos a tan solo 350 metros.
Reseña de un crítico de hotel
Recientemente pasé el Año Nuevo en el encantador 718 Rufino Petit Hotel y fue una experiencia maravillosa. Desde el momento en que llegamos, el personal nos recibió con una amabilidad excepcional, haciendo que nos sintiéramos como en casa. Su ubicación es simplemente perfecta, a un paso de los mejores lugares para disfrutar de la gastronomía local y, aun así, en un entorno tranquilo rodeado de naturaleza, lo que es un verdadero lujo. La habitación era un sueño: cómoda y luminosa, con un balcón que nos regaló vistas a la copa de los árboles, además de una ducha que fue como un spa personal. Cada mañana disfrutábamos de un delicioso desayuno buffet en un espacio iluminado por grandes ventanales, acompañado del sonido de los pájaros que se posaban en las ramas. Además, el hotel cuenta con un hermoso lago cercano, donde pudimos relajarnos y disfrutar de la tranquilidad del agua, algo que no solo refresca, sino que también es un símbolo significativo en esta región semiárida. Sin duda, es un lugar que recomendaría a cualquiera que busque no solo un buen descanso, sino también una inmersión gastronómica y cultural en Mendoza. ¡Volveré sin dudarlo!